2002 | Cena Fin de Año en Saraza

Cena de fin de año 2002 / Año nuevo 2003 @ Villa Lugano, Casa de mi Madre.
Siempre que fuimos a visitar a madre la pasabamos genial. Se la nota contenta pues el anti ya vivía en Catamarca y ella se ponía feliz de que la visitara un par de veces al año una vez el tipo exiliado en el norte. Aquí felicidad XL pues el anti mal hermano de la vida presentaba en sociedad a su nueva novia catamarqueña que nos encantó a todos!
Pero todos nos preguntábamos...
"Esta mina sabrá el paquete que se está llevando???"
Queríamos que funcionara. Y funcionó: el tipo formó familia con ella y tuvo hijos.
El pibe sufrió mucho en la vida, queríamos que la vida le sonría como a nosotros o más.
Fundamentalmente para que deje de ser un violento manipulador drogón mal familiar y que se deje de joder de una vez por todas.
Pero la historia indica que no terminó así y que el tipo volvió a su estado natural...

Fijate lo bien que teníamos a los chicos.
Mi liderazgo los tenía cagando a todos. That´s true. Pero llegás a eso cuando tenés años de padre, en éste momento del video solamente tenía casi 6 pero los suficientes para ya saber qué es lo que quería para mis hijos y qué no. Hoy exhijos pobres qué pena que me dan.
"Entre mis hijos y yo nadie", es lo que yo solía decir. Y se metían igual, pero lo mínimo ya que yo no lo permitía at all.
Aquí los resultados. Era un padre severo, cariñoso, presente, comprometido 1000% con los hijos que tuve con la bicha. Cosa que yo no tuve para nada del otro anti el padre que me tocó.
Es cierto que el Nonito superó con creces el rol, tanto de amigo como de padre, abuelo y bisa. La verdad que mi abuelito merecía algo mejor de éstos pendejos conurbas. OK, todo vuelve.

No me arrepiento de absolutamente nada de mi papitud. A veces si es cierto, se me viene a la cabeza haber sido muy severo, pero fueron tan poquitas veces que las cuento con los dedos. Así que bien: nada pero nada que ver con mi infancia que nos mataban a palos salvajemente.
Sí me arrepiento de haber sido el marido que fuí. Renuncié a años y años de felicidad propia y compartida por amor (tóxico y para nada sano pero el suficiente amor para tener tres kids) al lado de mi EX. Renuncié a sueños y proyectos por estar junto a ella y a mis hijos. Y eso le daba más valor aún al sacrificio de ser padre. Al estar con ellos, pues bien: trataba de que salgan igual los objetivos propuestos para que todos tengamos una vida y un futuro mejor. Salió como salió.
Ellos eran mi eje.
Suerte que ya se me pasó!