Edif 101 Lugano I y II 1998 - 1999

Vivimos aquí desde mediados de 1998 a Abril de 1999.

Nos habíamos separado a fines de 1997 y no nos arreglaríamos con mi EX hasta Febrero de 98.
Viviana vivía en San Isidro con los padres. Indignados todos de que nos separabamos AGAIN, esta vez con un embarazo de meses. Hubo una tormenta en la familia por ésa separación.
El caso es que mi madre decide prestarle para que viva con los chicos el Dpto del Edif 101 a Viviana para que vaya allí a vivir. En el medio nos arreglamos. Y nos fuimos juntos.
Fue el primer hogar de Juancito entonces! Los dos añitos de Lai los festejamos aquí.

Luego de diez años de haberme mudado de allí a otro depto. que mi madre había comprado a la vuelta de éste mismo, más grande, más lindo, volví a vivir en éste.
Volver. Un flash. Aquí es donde encontré a mi abuela que nos cuidaba muerta en la cocina. Yo tenía 14 años o sea el año 1988.
Ese año repetí de año. Ese año me operaron de la amígdala submaxilar derecha. Ese año debuté sexualmente. Ese año hice un gran amigo que terminó siendo un gran examigo.

En éste departamento pasé los mejores y peores momentos de mi infancia. Vivíamos con mi abuela materna, que nos cuidaba, cocinaba y se encargaba de nosotros pues mi madre trabajaba muchíssimo en los 80s plus la militancia política, llegaba muy tarde a casa.
Jamás olvidaré entre muchos recuerdos lindos y otros no tanto cuando me hacía quitarle las botas cuando venía exhausta de la Cámara de Diputados por extensas jornadas de debates entre los legisladores.
Jamás olvidaré que me mandaba a la cocina los fines de semana a prenderle los puchos, lo que dió origen de a poquito y en secreto a que empiece a fumar a los 12.
Jamás olvidaré que se peleaba mucho con su madre. Muchas veces se peleaban porque se reprochaban mutuamente el habernos cagado a palos. A veces se indignaba mi abuela con mi madre y viceversa. Tengo recuerdos del cinturón blanco con el cual nos aterrorizaban de chicos, dolía como el carajo, y nos dejaban super marcados salvajemente. En fin: eramos bastantes salvajes.
De todos modos, jamás se me ocurrió darles a mis hijos como nos dieron a nosotros!
No creía en éso de que con cada cagada con cada baja nota, con cada queja de los vecinos, con cada llamado de atención del colegio, con cada vidrio roto, con cada policía que me detenía por alguna cagada, los cagaría a palos como lo hemos sufrido junto con el anti #1.
Peor para el antifamilias #1 que cobraba triple: le daba sin asco mi madre, mi abuela, y yo ni te cuento. Pobre.
Así que el hermanito menor no le quedaba otra que la calle. En la calle siempre había alguien a quien darle duro.
Como el barrio era super violento, monoblocks de clase baja, falopa, transgresión e inseguridad, palos, armas, piedras todo valía, ahí encontramos el camino a las drogas. Yo lo encontré tarde, a mis 17. Martín mucho más chico, por éso terminó tan mal del bocho. Pero ya de muy chico no tenía paz el chabón, eso te lo aseguro.

En fin tengo miles de recuerdos en éste lugar donde hemos vivido diez años +- luego de la separación de mis padres a fines de los 70s.
El caso es que volver a vivir en un lugar donde tenía bocha de recuerdos de todo tipo, fue intenso.
Eso no me impidió disfrutar de la vida, ni de estudiar, ni de trabajar. Hacía todo a la vez. Viviendo aquí dí el CBC excelente en la UBA, me iba wow de bien en el Correo Argentino, y ayudaba en todo como siempre en casa!
De aquí nos fuimos a vivir al PH viejo que compró mi vieja muy destruído, el cual recicló a full para que podamos vivir wow de bien.

Siempre tuve una determinación intensa hacia mis objetivos.
Fundamentalmente que no les falte nada a mis hijos. Y hacia allí iba sin parar.
Y me llevé como siempre a todo el mundo puesto claro está.
O me eras/sos funcional al proyecto o ropa sucia afuera!

Así fuí siempre. Cruzate y verás.

Mal no me fue.
Ni me irá.