Laila

Laila es mi primer hija. Nació en 1997 y siempre fue una gran persona. Hermosa hija, hermana,
divina. Hasta que la separación de 2009, cuando ella tenía casi 13 años, le voló el bocho como a todos nosotros, con diversas consecuencias para los involucrados. Dejó de ser todo lo que era, cambió.
En su caso desarrolló una enfermedad llamada bocio que aún hoy en día debe tratar.

Siempre estuvo del lado de la madre, aunque siempre me demostró su amor, cuando la separación me mostró los dientes. Y con razón. Fue muy duro todo durante la separación que duró tres largos meses y durante la cual todos nos volvimos un poco locos, y los adultos: manejamos RE MAL todo.

El lado oscuro colonizó su corazón detrás del maquillaje que supone jugar en el team de la madre. La entiendo: no hay nada como la madre dicen psicólogos, los nonos, mi madre, y mi pareja, así que ante la evidencia me rindo.
Vivió conmigo solo tres meses de los casi 7 años que lleva la separación, lo intentamos, no funcionó lamentablemente para ella, sus hijos, nietos y futuras generaciones.
Yo hice hasta lo imposible para darle una mejor vida una vez separado, pero ella siempre repitió lo mismo:
"-No voy a dejar sola a mamá."

Yo era un padre orgulloso de mi hija, ya no. Yo merecía algo mejor.
El limite es faltarle el respeto a los mayores. Peor aún es apostar por alguien que no puede asegurarte el futuro, también comprar el discurso antifamilias, eso es más bajo aún que faltarle el respeto a los familiares que siempre estuvimos allí asegurándole salud, educación y un amor a prueba de todo.
Muy baja la actitud de Laila estos años, reuniéndose con los enemigos del proyecto que la trajo a la vida.

Todo vuelve.

Laila